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SITUACIÓN
El municipio de Casavieja está situado al sur de la provincia de Ávila, en la comarca natural del Valle del Tiétar. La delimitación del mismo está constituida por elementos naturales: dos fracturas transversales de la Sierra, que han sido aprovechadas por los arroyos Cereceda al Este y Rojuelo al Oeste, y actúan en buen tramo como demarcación con los Municipios de Piedralaves y de Mijares, respectivamente. Por el Norte la línea de cumbres lo separa de Piedralaves y Burgohondo. Sólo por el Sur los límites son artificiales, a través de un pie de monte que se dirige hacia el fondo del Valle del Tiétar.

Pueblo ganadero en el que en los 39,40 Km² de su término municipal predominan el pino y el roble; sin embargo, en las lomas onduladas que descienden hacia el río también hace acto de presencia la encina y las carrascas. Prados y pastos para el vacuno y el cerdo de montanera. Dominio total de la ganadería que no ha de extrañar en un pueblo enclavado en esa dehesa de la Avellana .

HISTORIA
Seguramente en el período 1250-1300 Casavieja comenzó a existir ya sea como pequeña aldea, o grupo de chozas; pudiese ser que de ahí derivase su denominación que proviene del latín casa, que es sinónimo de choza, cabaña...

Fue reconquistado para Castilla por Alfonso XI, y en 1651, con Felipe IV, obtiene el título de Villa tras haber dependido del señorío de La Adrada.

FIESTAS
Son tradicionales son nuestras Fiestas de Verano, que celebramos el 24 de agosto en honor de San Bartolomé. Cómo íbamos a dejar en el tintero los Carnavales, fiesta que se mueve alrededor de los quintos. A lo largo de la semana de Carnaval se celebran concursos de disfraces de todo tipo, al igual que de engalanadas carrozas. El Martes de Carnaval, la Romería de los Quintos es el broche final. Los quintos buscan y adornan su caballo y montan con su moza a la grupa, luciendo el traje típico de Casavieja.

De tradición taurina es este pequeño municipio, que al igual que otros colindantes de nuestro Valle del Tiétar, celebran anualmente festejos taurinos. Casavieja ha conseguido, aparte de esa tradición con su gran afición, consolidar una de las más importantes ferias de novilladas de nuestra geografía, y, por tanto, en el mundo taurino. Cada año su feria de San Bartolomé, a partir del 24 de agosto, y en pro de fomentar a los nuevos valores, se celebran cinco novilladas picadas, llenando el coso casavejano y su municipio de aficionados y profesionales.

GASTRONOMIA
Casavieja es pueblo de buenas aguas; y con buenas aguas se hacen buenos guisos. Las patatas de la tierra dan lugar a platos muy atractivos y típicamente serranos. Nuestros pastores, con un poco de manteca y sal preparaban las patatas al caldero, y que hoy, con algún condimento más, siguen haciendo las delicias en un día de campo. En Casavieja se prepara la «patata pelona», espesa, con algún torreznillo, rica en pimentón, que en otras zonas de Ávila es llamada patata seca, pero con un ligero matiz más blanco. Las calderetas de cordero son típicas por nuestro valle, y como las carnes de vacuno se han formado con nuestros pastos, pues unas chuletas a la brasa o cualquier guiso de carne, es garantía de que estamos consumiendo un producto de la tierra en la mayoría de las veces.

Si el otoño viene lluvioso, nuestros pinares nos brindan excelentes níscalos, que al ajillo, con patatas cocidas, asados o condimentados de mil formas, nos ofrecen un suculento manjar. Las setas abundan, pero cuidado con las especies. Las de chopo, las de cardo, o los parasoles ofrecen excelentes guisos. Algunas familias siguen haciendo riquísimos quesos de oveja de forma artesanal.

La matanza domiciliaria proporciona una abundante variedad de productos, entre los que destacan como propios: las morcillas de calabaza y los lomos «entelenados».

La repostería alcanza una alta calidad con los «bollos de carnaval», que son exquisitos.

Y nada mejor, para acompañar una buena comida, que un buen vino de pitarra, el cual tiene 15º, buen buqué, y procede de garnacha con un color rojo fuerte y al que hay que cuidar con esmero si no queremos que la calor del verano la enturbie.