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SITUACIÓN
Situada en el corazón del Valle del Tiétar es una de las villas pioneras del turismo del Valle.
Piedralaves es tierra de interior, dispuesta en todos los sentidos a brindar al visitante, algunos de sus mejores días.

Con su oferta de atractiva naturaleza, piscinas naturales, tipismo, increíbles fiestas populares, charangas callejeras, variedades taurinas actividades al aire libre como excursiones a caballo, caza, pesca, senderismo, etc.

HISTORIA
Se cree que el nombre de Piedralaves es de origen árabe, con el significado de «al pie de la sierra». Sin embargo, su historia es anterior: existen vestigios arqueológicos que demuestran que fue asentamiento de pueblos Iberos y Celtas.

El 14 de octubre de 1393, Piedralaves se segrega del concejo de la ciudad de Ávila. Se concedió a esta villa la extensión de 242,6 Kms. cuadrados aproximadamente, que eran tierras de pastos abundantes para los ganados y una gran riqueza de montes, madera y caza, la del oso incluida.

El 23 de mayo de 1639, Don Felipe IV otorga la carta de privilegio o Villazgo, por la que Piedralaves se desvincula de La Adrada y adquiere las capitulaciones de la Villa.

ENTORNO
En el paisaje de Piedralaves predominan los pinos, robles y castaños, que se extienden sin interrupción hasta donde alcanza la vista. No faltan álamos, enebros, chopos, fresnos y cedros, que constituyen el medio de no pocas especies cinegéticas.
El río Tiétar, ayudado por multitud de veneros y gargantas, surte a la Villa junto a la aportación de las aguas de la garganta de Nuño Cojo.

Su relieve configura un paisaje berroqueño de lanchas y canchales de granito, con riscos que, por la erosión de siglos, componen interesantes formas.

LUGARES DE INTERÉS
Situada en el corazón del Valle del Tiétar, Piedralaves es una de las villa pioneras del turismo del valle.

La garganta de Nuño Cojo, con sus alisos, sauces, pinos y aguas cristalinas, proporciona a esta villa un murmullo de paz. Su piscina natural, conocida como La Nieta, con modernas instalaciones, es un lugar idóneo par excursiones.

La Iglesia de San Antonio de Padua, que data de finales del siglo XVIII. Formada por una sola nave y presbiterio, en cuya bóveda de cañón con arcos existe un precioso artesonado mudéjar. Un retablo barroco policromado con angelotes de talla, constituye el altar mayor.

La Cruz de los Enamorados, delante de la Iglesia es, según puede verse en la inscripción del basamento, del año 1681, «siendo alcalde Marcos de Piedralaves». Se llama así esta Cruz porque junto a ella se sentaban los enamorados para hablar a la salida de la misa.

Nuestra Señora de la Concepción fue la Iglesia primitiva, formando parte del antiguo cementerio. Data del 1500. Tenía un bonito porche románico y un atrio abierto formado por arcos apoyados en columnas de granito, hoy desaparecidos. Iglesia de San Roque, erigida en honor del Santo Patrón de la villa. Fue reconstruida en el año 1775, si bien su primera erección puede remontarse al siglo XVI e incluso con anterioridad, entre el XIV y el XVI.