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DESCRIPCIÓN
Sotillo de La Adrada se encuentra situado en la ladera sur de la Sierra de Gredos y abrigado al Norte por la misma, cerca del nacimiento del río Tiétar. Está rodeado de un hermoso paisaje: bosques de pinares, gargantas cristalinas, temperaturas muy suaves, etc.
Disfruta a lo largo de todo el año de un microclima muy benigno y apacible, sin que se pueda hablar de temperaturas extremas ni demasiadas precipitaciones.
Por su proximidad de Madrid (unos 85 kilómetros), de Ávila (75 kilómetros) o de Talavera de la Reina (50 kilómetros), ha sido uno de los pueblos que primero conoció la llegada de los veraneantes madrileños, de forma que pasa de los 3.574 habitantes censados a los 12.000 del verano.
HISTORIA
Sus habitantes tienen una larga tradición ganadera. Se documenta la aldea en fecha temprana, en 1182, época en que Raimundo de Borgoña comienza la repoblación de la provincia de Ávila.
Unida su historia a la de los habitantes del antiguo Estado de La Adrada, se sabe que ya existía como aldea en el año 1661, con sus propios acaldes y regidores; por la proximidad con la villa de La Adrada, no llegó Sotillo a tener Concejo propio hasta 1571. Como aportaba a la villa señorial cuantiosos beneficios, no consiguió la autonomía municipal hasta el 7 de febrero de 1642, amojonándosele en aquella fecha un término que alcanzaba los 43 kilómetros cuadrados.
La suavidad de las lomas y el campo despejado por las roturas a que hace referencia su nombre –soto significa campo despejado– conoció en seguida un rápido auge demográfico, ya que el suelo sin componentes arbustivos, la abundancia de llanuras y las onduladas lomas permitían actividades agrícolas de gran interés para el abastecimiento de la meseta norte.
Sus producciones favorecieron un rápido crecimiento demográfico, por lo que no tardaría Sotillo en superar el número de habitantes de la villa matriz.
GASTRONOMIA
Este hermoso Valle tiene unas peculiaridades extraordinarias por su gastronomía autóctona y caldos fenomenales.
En sus Bares y Restaurantes se puede disfrutar de una gran diversidad de especialidades: buenos mariscos, frescas merluzas de pincho, así como los típicos asados de la tierra, sin olvidarnos de nuestra suculenta cocina castellana, donde destacamos las sopas de ajo, patatas revolconas, caldereta de cabrito, etc. Especial mención merecen las sotillanas morcillas de arroz, características por su delicada textura y su agradable picor, así como los níscalos, especie de hongo muy buscada y codiciada por todos y que también acompaña nuestros platos.

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